miércoles, 15 de febrero de 2012

Capíutlo 2.

Después de este formidable encuentro, me encontré con mi madre y fuimos a nuestra nueva casa.
Conforme íbamos andando me iba dando cuenta de que mi casa estaba en pleno centro de Londres.
Esa idea me encanto.
En cuánto llegamos mi madre recibió una llamada de su empresa. Al terminar me dijo que un chico iba a venir y nos iba a enseñar nuestra nueva casa. No paso más de 5 minutos cuándo un chico alto y joven apareció por allí. Entramos y empezó a contarnos las calidades de la casa (La verdad es que a mi madre y a mi no nos interesaba mucho pero bueno). Después de 30 sufridos minutos, al fin el hombre abandonó la casa.
De inmediato subí a mi habitación. Busqué durante un buen rato mi pijama y mis cosas de aseo y cuando las encontré me metí al cuarto de baño. (Ya que estaba todo lleno de cajas y no había espacio casi ni para respirar). A los 10 minutos más o menos salí.
Solo eran las 9:15 así que mientras mi madre hacía la cena, decidí bajar al salón y conectarme a Tuenti.
No había nada interesante, así que para hacer tiempo empecé a mirar invitaciones a eventos. Se me hizo bastante largo y decidí mirar en el chat quien había. ¡ESTABA CONECTADA MARINA. MI MEJOR AMIGA!.
En cuánto la vi empecé ha hablar con ella.
-Maariniita! Le dije
-Holaa Londresa.- Me dijo
Esa frase me hizo bastante gracia. Me tiré un buen rato para entender la frase.
Como mi madre me dijo que ya estaba la cena tuve que despedirme de ella.
Cerré tuenti y un par de páginas que tenía abiertas más y apagué el portatil.
Cuándo terminamos de cenar subí a mi habitación para acostarme por que estaba muy cansada, había sido un día muy muy duro.
Cuándo cerré los ojos me vinieron a la mente imágenes de mis amigos, de mi familia, de mi novio, de mi ciudad.... de toda mi antigua vida. Me cayó una lagrima por la mejilla así que decidí dejar de pensar en eso. En seguida me dormí.
Al día siguiente me desperté bastante tarde, (se nota que estaba cansada) y no fue un día muy interesante. Fue todo desempaquetar y colocar, desempaquetar y colocar... así sucesivamente.
No hacía más que pensar en que mañana empezarían las clases, y que iba a ser todo nuevo para mi. Me ponía muy nerviosa cuándo pensaba que no iba a encajar bien y que nadie se iba a querer juntar conmigo.
El día se me hizo muy pesado, pero al fin llegó la noche y me dormí así, sin más, sin pensar en nada ni en nadie.
A la mañana siguiente mi despertador sonó a las 6:45 porque era el primer día y podíamos llegar un poco más tarde.
Bajé a desyunar, me arreglé y mi madre me acompañó a la puerta.
Cuándo entre en clase, ¿a que no sabéis a quien vi allí?
Pues si, era el chico ese que me  había encantado del aeropuerto.
Cuándo me vio corrió ha hablar conmigo.

2 comentarios:

  1. Graacias... posiblemente entre hoy y mañana piense el argumento del proximo capíutlo y lo haga... ¡UN BESITO!
    Si te gusta, pide siguiente por favor!
    Osquiero (L)

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